miércoles, 21 de mayo de 2014

[Jurídico] [Igualdad] ¿La familia de quién?



Así lo decía la maestra “la familia es el núcleo de la sociedad”, y, “mi mamá me mima” “mi papá fuma la pipa” y Fiona se casó con Shreck y tuvo hijitos. Tardé 25 años en entender que “San José, la Virgen, la mula y el buey” reciben y crían juntos rara vez en Venezuela.

Con nuestros terribles números de embarazo precoz y nuestra propensión al divorcio –de casados y concubinos- la familia en Venezuela es un tema que se plantea diciendo “Vale, te explico”. Entonces, con abuelas que crían, nietos que cuidan abuelas, vecinas que son tías, madres que son hermanas y padres como recurso social renovable, a más de uno llenar una planilla de seguro se le convierte en una pesadilla.

El problema es que la planilla dice “padre” y “madre” y no tiene una línea donde explicar que la mamá no estuvo y el papá menos pero que si se conocieron personas que sin entrar en esas categorías hicieron esos trabajos.

Es esto ¿un problema geométrico o una causal de discriminación? En mi opinión es lo segundo. Pues defender en la forma una familia que en la realidad no existe es dejar miles de familias fuera pues hay millones de personas que no conocen esas categorías.

Si afirmo que es un problema de discriminación es que, por ejemplo, en el caso de los seguros a los núcleos familiares patrocinados por los empleadores, tenemos dos personas que a mismo empleo no obtendrán los mismos beneficios, y, uno termina pagando un impuesto que le cobra la visión judeocristiana que nos inspira como consecuencia de los actos de quienes le procrearon.

No se trata de una propuesta dibujada y pensada sino de una alerta porque, a vuelo rápido pareciera que cambiar esas opciones por: personas con las que tenga relación de familiaridad dejando igual el espacio para dos beneficiarios resulta en teoría una alternativa más justa.

Lo mismo ocurre cuando pensamos que vivimos en un mundo que reconoce cada vez más la existencia y los derechos de la sexodiversidad, pues, inmediatamente, por su condición o elección de sexualidad y afinidad, tenemos personas que no encuadran ni en las planillas de las aseguradoras ni en los formularios para las ayudas sociales.

La base de estos dos razonamientos es sencilla. Es el concepto de la no discriminación: a iguales obligaciones y desempeños corresponden los mismos derechos y privilegios. Quizás es tiempo de ponerle el ojo y empeñar el corazón.

[Nota de Diario] de la écrivaine a la escritora.



Recuerdo cuando empecé a escribir. Mis padres luchaban contra mi colegio. Alguna cosa hice para ganarme el desprecio más violento de mi maestra. Creo que el algo era ser la hija de dos profesores que no regalaban cosas, que tenían un carro viejo. Lo cierto fue que un día en el Sierra Azul mi papá me animaba a seguir escribiendo después de mi debut recitando un poema para el día de la madre en las tareas dirigidas. Recuerdo que pensé primero en ser guionista de dibujos animados y así comenzó todo. Al llegar a Francia, el mejor maestro del mundo, Jean –sin apellido-, debió haber averiguado aquello. Me retó. Debía aprender a escribir francés para publicar en el periódico escolar. Tenía diez años.

Al regreso a Venezuela, mis padres consiguieron una máquina de escribir digna de museo. Una cosa pesada y metálica, roja de teclas negras. Me dediqué a atormentar a mi hermana porque había decidido escribir cuentos sentada con la maquina encima de una litera. Creo, que mi primer cuento completo se llamaba “corazonada de verano”. ¡Sepa usted sobre que iba eso!

Si hoy pienso y escribo sobre esto es porque desde ese entonces no he dejado de hacerlo. Creo que es Giselle Halimi, con quien me identifico tanto, que dice que escribe porque es la única manera que entiende de vivir.

Entonces, así ha sido este cuento y luego, tuve titanes para mejorar. Cuanto no recuerdo las tardes con Enrique Arenas y Lydda Franco Farías, ambos, hermosos y brillantes. Perfeccionistas y volátiles. Maestros.

Mi experiencia a este respecto en la educación más formal nunca fue tan fácil. Un Profesor de Literatura de esos de gramática y manual supo detestarme hasta que coincidí con Valmore Muñoz Arteaga, oscuro, misterioso, fanático de lo germano y profundamente inspirador. Con él, volví a la imprenta escolar donde enfrenté luego algo de lo que hoy llaman bulling.

Para esa época este asunto se complica pues pese a ser la poesía mi primera pasión, mi arena natural, la que aprendí a tallar de los ojos de Nelly, del humo de Lydda, de las hojas poco leídas de mi papá, de Jean y sus recitales de Verlaine me abrí a la escritura de ensayos, entre políticos y jurídicos, sociales y personales.

Ese camino lleno de hojas virtuales de mis primeros intentos que conoció Douglas Bolívar fue la puerta a mi querido Correo del Orinoco, antes de esa fecha, algunas veces había aparecido en Rebelión y en otros sitios pero la seriedad del compromiso con el Correo fue un ejercicio moldeador de constancia.

Si pienso esto, más como balance en algún punto del camino es porque a tres años de A Desalambrar algunas cosas se ven bonitas: cientos de personas leen semanalmente mi columna, la hacen seguir por las redes sociales, y, lo mismo ocurre con este espacio más informal en los tamaños y los temas, mi blog, “De eso no se habla”.

Pero una entonces tiene ese sentimiento de tarea hecha y por hacer cuando descubre que ya no sólo escribe para un periódico ni un blog sino que de allí las cosas pasan a otros espacios. Puerto Rico, Perú, Argentina, Cuba, Caracas, Maracaibo, Maracay, Valencia… que hermoso se siente este eco que deja la voz a su paso, que maravilloso es el agradecimiento.

jueves, 15 de mayo de 2014



A los cantos del alma herida
De los que un mudo insultó
A los que un ciego miró
A los que no saben si el agua moja
O si el sol quema.

A los cantos del alma herida
Que camina sin mirar arriba
Que le da lo mismo el lunes
Que el viernes, que abrazan
Buscando cobijo.

A los cantos del alma herida
Que caminan sin pies,
Que miran sin ojos,
Que sueñan sin ganas,
A los cantos del hoy,
Este verso triste,
Este saco vacío,
Este silencio,
Esta herida.

[Prosa] Después.



Aunque me cueste imaginarlo sé que es cosa de tiempo. En algún momento llegará el día donde no seas todos los girasoles, ni todos los besos. Donde mi nombre deje de sentirse solo cuando no está contigo. Cuando pierdas el poder de ser de todas las esperanzas, la mía. 

Verás, dentro del alma hay espacios que por ratos amanecen, que creen que el sol levanta sobre la montaña y la noche vuelve y sigue y vuelve. Dentro del dolor del alma, sé que ya no eres más que las ganas de llorar en los pasillos que huelen a orine y a cáscaras de naranja y que si quiero correr, es porque he perdido las ganas de imaginar la vida.

Simple como eso, la vida era tu nombre. Amable como eso, la alegría eran tus labios. Terrible como esto, lo que queda es lo que dejaste. Este manojo de sangre, vísceras y huesos que buscan reencontrarse.

Cuando paso por la calle hasta los perros recuerdan que iba de tu mano. Cuando escucho las voces hasta los mudos me preguntan por ti. Cuando duele el alma veo tu rostro moreno, redondo y feliz, y de nuevo, volteo y me veo, pálida, fría y sin ti.

Cuando el alma duele como los violines rotos regresa este nudo a la garganta, esta sensación de que un pan me atora y me corta el habla. Cuando esas cosas pasan, miro la silla de al lado, veo la mesa, la taza de café, veo mi carro, veo mi mano y todas siguen sin ti.

domingo, 4 de mayo de 2014

[A desalambrar] Una nueva educación

Para el año 2009, la Asamblea Nacional dictó una Ley Orgánica de Educación, la cual contiene las pautas para que la educación en tiempos bolivarianos tenga una visión de integralidad y universalidad, que contraste con el pasado,  y, parta de la necesaria concordancia entre lo que se enseña y lo que se vive.

En el 2014, el Ministerio del Poder Popular para la Educación, ha propuesto una Consulta Nacional por la Calidad Educativa que no ha demorado en ser demonizada.

¿Por qué puede el Ministerio consultar? ¿Cuál es el objetivo de aquello? Es importante recordar que en Venezuela toda actividad educativa es tomada como un Servicio Público y por ende es el Estado su único rector.

Por ello, además de administrar la educación pública tiene sobre la privada en todo momento una potestad de supervisión. No es entonces el educar una actividad de libre comercio, o, del derecho de los contratos, en las cuales el particular tiene la capacidad de decidir qué hacer y cómo hacerlo, pues educar es siempre una actividad pública.

¿Para qué sirve la educación? ¿Cuál es el rol del maestro y del profesor en la sociedad? Estos no son temas nuevos por el contrario todo cambio sustancial en la manera en la que se maneja la sociedad requiere evaluar la educación.

Así, para la igualdad de género fue necesaria la escuela mixta, para la igualdad racial se eliminaron las clasificaciones de los establecimientos, y, en otros países, para la sociedad laica se cuestionó fuertemente la educación católica.

Nuestra sociedad tiene en estos temas algunos asuntos en mora, quizás el vital es que la escuela que conocemos es la del orden dictatorial donde un maestro asume un liderazgo sin construirlo colectivamente, escogiendo cual es el comportamiento y el contenido haciendo caso nulo de los intereses de los dicentes.

Siendo este el cuadro ¿cómo pretendemos ciudadanos que participen si tan sólo les toca escuchar? o ¿qué tengan conciencia social si se les educa en ignorar al otro? Este esquema que hemos reproducido ya tiene décadas siendo cuestionado.

Sobre ello, afirmó Prieto Figueroa “el interés del Estado en una educación democrática radica en que la democracia no puede reducirse al voto, pues un gobierno no puede tener logros sino cuanta con un pueblo educado. (…) La democracia exige el interés voluntario, y esta disposición sólo puede crearse por la educación”.

El interés voluntario de Prieto Figueroa nos llama a entender que la repartición de roles en la escuela ha de cambiar tal como cambió en la sociedad. Pues si el pueblo no es tan sólo el sufragante, el estudiante no es tan sólo receptáculo sino un ser con discernimiento, inquietudes y anhelos que deberán mirarse una y otra vez para que sea, cada día un ciudadano capaz de escoger y ser, en la libertad que sólo otorga el conocimiento.

Este "A desalambrar" no apareció en el Correo del Orinoco.

@anicrisbracho