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jueves, 23 de mayo de 2013

Cuentan.


Cuentan que en Alemania los judíos conformaron una clase prospera. El judío era el médico del hijo, el abogado del padre, el vecino de la señora, la panadera de la esquina, pero para algunos, un grupo, unos tantos que no llegaban a ser muchos eran inconvenientes y molestos. Contra los judíos se alinearon las imprentas y los discursos, y luego un par de señores acompañados con sus señoras que no leyeron sino la prensa y el catecismo comenzaron a culparles y a temerles, luego les cerraron las puertas de las tiendas, les negaron el subir a los buses y a los trenes, dejaron que se los llevaran y lo agradecieron. Sin médicos pero un tantito más seguros, resguardados por el manto de la muerte de quienes habían conocido, los alemanes y las alemanas necesitaron décadas y fotos, películas para entender lo que habían hecho pero ya no eran ellos, eran sus hijos. Al rato se escribió un pasquín igual pero no eran los judíos sino los árabes y no eran los abuelos sino los nietos y estalló en el mundo la islamofobia.


Cuentan que Ruanda es un país de mil colinas habitadas por primates inteligentes, cuna presunta de nuestra humanidad. Cuentan que lo habitaban las tribus desde siempre y hasta que llegaron los belgas con sus papelitos para distinguirles y sembrarles un odio que los llevó a imprimir pasquines, cerrarles las puertas de las tiendas, negarles subir a los buses, hacer programas de radio y llegaron noches de fuego, que se llevaron a la mitad del país y los otros callados, agradeciendo.

Cuando el odio entra, cuando nos vamos convenciendo de que es justo y necesario. Más justo y más necesario que el amor, que la diferencia pesa más que la similitud y que vale la pena protegernos de todo y de todos, nos vamos olvidando. Borramos las causas que nos han hecho una Nación, una sola especie entre todas las especies, un solo planeta entre todos los planetas.
Cuando se vocifera pidiendo que saquen a alguien de un restaurant, que lo saquen de un estacionamiento, que lo bajen de un ascensor, que no le dejen abordar un avión caemos en el ciclo perpetuo que nos ha hecho la más perfecta y letal, arma de destrucción.

martes, 2 de abril de 2013

Nosotros, los extranjeros.


Un tercio de mi vida, he vivido como extranjera. Sujetada de mi pasaporte he aprendido cuánto pesa que no sea azul, de esos, de los que pasan sin cola y sin revisión, los de la visa segura, llenita y beca. Sino de los que vienen del otro lado, del confín del mundo.

Mientras nosotros hemos estado asaltando las tradiciones jurídicas y resucitando la Constitución mexicana de 1917, retomado el espíritu que gritaba tierra para los indios y justicia para los pardos, la Europa ha venido posicionando un derecho de la amargura. El derecho de los extranjeros.

Como una sección un tanto incomoda, sale allí entre lo constitucional y el administrativo con un lenguaje técnico que se ajusta entre aceptaciones y reprobaciones de la Corte Europea de Derechos Humanos, pero lo cierto es que jurídicamente ha venido profundizando la idea “de tu eres de allá y yo soy de acá.”

El que es de acá, del tercer mundo, puede sentirse amenazado por la existencia de Guantanamo y la sección de cárceles expres que le guardan los de allá. Los de acá tienen que entender que lo social es progresivo, un "si queda un poquito en el fondo de la paila". Los de acá, tienen que entender que lo terrible importa si es geopolíticamente conveniente, y la geopolítica es tan sólo el juego del lobby internacional.

El que es de allá tiene derecho a tener escrito en su idioma todos los cartelitos, a la seguridad social y sufre un esquema que le come sus propios pies, pero cuidado, la lógica del mercado le enseña que su precariedad es culpa del de acá y por eso, para salvarse él, tiene que vengarse contra el de acá.

Los de acá somos un conjunto de gente que no se conoce, pueblos que no hablan la misma lengua ni entiende la misma historia, pero somos árabes, latinos o negros, los mismos: los extranjeros.

Aquello me lleva a plantear un par de preguntas que poco escucho entre los colegas y que se suponen centrales de nuestro oficio, cuál es la brecha entre lo legal y lo injusto. ¿Qué es el derecho? ¿Qué es tener derechos? ¿Qué hacer con el derecho cuando niega los derechos?

El derecho no es la norma. Eso es evidente. La norma es la construcción de contenido jurídico, donde se distinguen partes y bien Kelsen lo explicó y Cossio lo rebatió.

Pero también la ley, como conjunto de normas, no es otra cosa que la voz de la clase dominante y contra ella, la Constitución viene como un recuerdo de un momento oxigenante donde las clases dominantes pudieron recuperar la capacidad de normar.

Aquello no se da siempre, sólo cuando la Constitución nació por constituyente y no ha sido objeto de los cortes y recortes que le profesan los Congresos y Asambleas constituidos.

Por ello volviendo al tema, nosotros, los extranjeros,los de la existencia jurídica paralela a la categoría del individuo, los nadies de Eduardo Galeano, sólo tenemos la posibilidad de Ihering, asaltar el derecho y hacerlo nuestro y como nosotros.

viernes, 1 de febrero de 2013

Un año de "A desalambrar"


Queridos todos, queridas todas.
Es para mí un enorme placer festejar con ustedes el Primer año de “A Desalambrar” un espacio de opinión que tengo y me tiene, en el Correo del Orinoco, con frecuencia semanal y que ha tenido como única intensión ir rompiendo mitos y barreras que guardamos con relación al derecho. Con este motivo, he sistematizado todo aquello teniendo una lista de temas que han surgido. Los cuáles pueden consultar entrando al portal del Correo del Orinoco en la sección de ediciones impresas. Les envío un beso.

Febrero 2013
02
Defender la igualdad (en relación a los derechos de los LGBT)

Enero 2013
26
Simplificar es lo legal (Ley de Simplificación de Trámites Administrativos)
19
¿Mal alumno o mala escuela?
12
La vida privada del Presidente (derecho a la intimidad del Comandante)
05
La inamovilidad laboral

Diciembre 2012
29
Simplificar la salud
22
La facultad de interpretar
16
Contigo, mi comandante
08
In-Justicia (sobre el derecho al proceso judicial)
01
La laicidad

Noviembre 2012
24
Juegos de Palabras (las declaraciones de la ONU y el genocidio)
17
Señorita Luz (sobre el caos en la Universidad del Zulia)
10
Comer en socialismo
05
La revolución en los derechos

Octubre 2012
27
Nuestros muchachitos
20
El cuerpo que tengo (por la regulación de la medicina estética)
13
Rosas Rojas (dedicado al triunfo del Comandante)
06
Rajoy y Hollande: del discurso a la realidad

Septiembre 12
29
La defensa de nuestros votos
22
Las mujeres y la Patria
15
Con Chávez por la memoria y la hermandad
08
Hacerlo mejor
01
Entender los riesgos

Agosto 2012
25
¡Con mi cárcel no te metas!
18
Ni noticia, ni derechos
11
Pueblos Hermanos (Venezuela y el Mundo Árabe)
6
La ciudad que resucitará

Julio 2012
30
La cultura en revolución
14
Migraciones y Solidaridades
07
ONGs e Imperialismo
02
El sexismo

Junio 2012
23
Medio ambiente y trabajo (LOPCYMAT)
16
¿Verdes? (Responsabilidad ecológica de las empresas)

Mayo 2012
28
El acoso
19
El internet, entre amenazas y promesas
12
Rescatar la justicia
05
Los principios de la nueva ley (LOTTT)

Abril 2012
28
Las competencias del Gobernador
07
La Corte del Norte

Marzo 2012
17
Las otras civilizaciones
10
El feminicidio
03
Mujer

Febrero 2012
25
Derecho Humanitario
18
La buena presencia (discriminación en el trabajo)
11
El derecho a compartir la libertad
04
Shawantamana (Derechos indígenas. Comentario al Documental de Y. Ojeda)

Enero 2012
28
Entre dolor y pena (a la memoria de Francisco Delgado Rosales)
21
Detrás del contrato (derecho del trabajo)
06
El nuevo derecho